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Borroso

Escrito por Paco Sánchez
9 de noviembre de 2014 a las 20:45h

No me hagan mucho caso. Dice un amigo muy listo que mis artículos están bien si no hablo de política y voy a hablar de política. Me faltan claves, seguro, y herramientas de análisis suficientes, pero mi impresión de lo que ha ocurrido en la última encuesta del CIS se aparta bastante de los comentarios al uso y, por si tiene algo de verdad, me atrevo a compartirla. En primer lugar, y aunque se considere raro, pienso que la caída en intención de voto del PP no arranca tanto de la corrupción como de la retirada de la ley del aborto. De hecho, las encuestas de diversos medios y en varias comunidades autónomas mostraron inmediatamente un descenso en picado del apoyo al PP en cuanto se anunció la decisión de Rajoy, mucho antes de que se agravaran los problemas de corrupción.

Están a tiempo de enmendarse, pero como resulta complicado, prefieren continuar en manos de los hechiceros de la política y empezar a gritar a los cuatro vientos: «¡Que viene el lobo!», de modo que esos votantes que les castigan en las encuestas terminen votándoles de nuevo en las urnas, aunque solo sea porque no les queda otro remedio. Por eso habrán observado que los portavoces de Podemos no parecen muy felices con los datos del CIS e insisten en que hay mucho voto oculto del PP y en que hoy volvería a ganar. Quizá lo digan solo por prudencia: expectativas desmesuradas podrían convertir en derrota un buen resultado. Pero probablemente lo creen.

El PP ha jugado con fuego: el de su propia identidad. Y al final, puede terminar abrasado. Corre el riesgo de no recuperar a esos electores y, con tiempo, el de que alguien ocupe el hueco del difuso humanismo que antes más o menos representaba.

Publicado en La Voz de Galicia, 8.noviembre.2014

Morir

Escrito por Paco Sánchez
1 de noviembre de 2014 a las 21:10h

Parece conveniente que estos días de difuntos y cementerios coincidan con un momento, uno más en realidad, en el que vivimos con rabia y tedio a la vez, es decir, con impotencia, los chaparrones de una corrupción que no amaina. «Aquí rouba todo o mundo», dice mi madre delante del telediario, y me mira suplicante, en busca de una explicación o un consuelo. No entiende y se abruma. Un día, ya lo conté en otra parte, reaccionó casi gritando: «Pero… ¡esta xente pensa que non vai morrer!». Bien visto, madre.

Se trata de eso, y lo explica bastante bien Javier Gomá en uno de sus ensayos. De eso y de algo más, por supuesto. Vivir como si no fuéramos a morir resulta más peligroso que una mala democracia, agonizante en el escaso medio mundo que cuenta con una. Y más peligroso también que una crisis económica internacional de cuyo fin nada cierto sabemos, porque ya nadie entiende ni controla el propio sistema que nos ha hecho ricos. Y más peligroso que la desigualdad creciente que provoca la falsa igualdad: claro que somos iguales, benditamente iguales, la muerte nos iguala en vida, si no nos escondemos de ella ni la escondemos, si aceptamos nuestra finitud sin renunciar, por eso, a la perfección personal y colectiva.

Nuestro principal déficit no es el democrático ni el económico, sino el ético, ya denunciado hace sesenta años por Guardini. González de Cardedal se preguntaba estos días qué fue de la ética civil. Sin proyecto moral, es imposible cualquier proyecto democrático, cualquier proyecto económico, cualquier proyecto de vida. Pero esto ya sucedió antes y el mundo consiguió reinventarse. Esperemos que esta vez sin pagar aquellos precios en guerras y en siglos.

La Voz de Galicia, 1.noviembre.2014

Profesores

Escrito por Paco Sánchez
25 de octubre de 2014 a las 9:23h

No recuerdo bien qué dijo la profesora, pero su frase terminaba con algo parecido a «y si no me sale, me pongo a vender pescado». Uno de los casi ciento cincuenta colegas que la escuchaban el pasado martes comentó en voz baja al de al lado: «Pues como se ponga a vender pescado, esta monta otra Pescanova». Estábamos en el encuentro Inspiratics, convocado por las fundaciones Amancio Ortega y Santiago Rey Fernández-Latorre para promover la innovación educativa, y tenía la palabra la ganadora del premio. Explicaba, como los demás finalistas, en qué consistía su proyecto. Había mucha pasión en lo que decía: hacia sus compañeros, hacia sus alumnos, hacia su profesión. Sin embargo, me conmovió más otra cosa: la gigantesca generosidad en tiempo y esfuerzos que suponía aquel proyecto.

Y en eso, en la generosidad, se parecía muchísimo a todos los finalistas y a todos los presentes: profesores que bregan sin medios, pero con imaginación y ganas, driblando los atrancos que les opone el sistema. Gente que se arremanga para no dejar ningún niño atrás, para que todos lleguen adonde pueden a costa del tiempo libre de la profesora o del profesor, de sus horas de sueño.

Fue una sesión larga, interesantísima y, según la encuesta, el cien por ciento de los presentes quiere repetirla. Bien. Pero me gustaría transmitir de algún modo el optimismo renovado que me inspiraron. Caí en la cuenta de que conozco a muchísimos profesores y de que casi todos responden a este perfil luchador. El desinterés y la entrega, por alguna razón quizá vocacional, parecen más frecuentes entre ellos. Un verdadero antídoto contra la inanidad que posibilita y hace grandes a los pequeños Nicolás.

La Voz de Galicia, 25.octubre.2014

(H)Ay África

Escrito por Paco Sánchez
20 de octubre de 2014 a las 9:54h

He seguido desde fuera de España la crisis del ébola de estos días. Sentí mucha vergüenza y aún la siento. Se percibía un país histérico sin nada que lo justificara: seguimos sin un solo muerto contagiado aquí. Desde luego, el periodismo ha tenido mucho que ver con todo el disparate de primeras páginas y horas de televisión, amplificadas luego en las redes sociales. Pero como en casos anteriores, la responsabilidad de las profesiones sanitarias y sus representantes y, de modo especial, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) debe subrayarse. ¿Por qué alientan el alboroto aquí cuando han desatendido durante meses las llamadas de auxilio que se lanzaban desde África? Allí sí que había y hay un problema. Desde principios de año. Allí sí que morían a chorros, atendidos solo por un puñado de valientes con miedos y sin medios. ¿Alguien pensó que, para hacer algo, se necesitaba inquietar a quienes pueden permitirse el precio? Ya sé, dije hace semanas que no hablaría del ébola.

También ha fallado el periodismo en la cobertura del Sínodo. Se nota la ausencia de profesionales que conozcan lo ocurrido en las deliberaciones del Vaticano II, el proceso previo a la encíclica Humanae Vitae o el recentísimo Vatileaks, por ejemplo. La fullería eclesiástica existe y mantiene características bastante rancias, y por eso mismo, repetitivas. De ese modo han llegado a titulares supuestos cambios en la doctrina que causan mucho dolor a las personas: en unas porque alientan expectativas imposibles, en otras porque se asustan ante un aparente derrumbe de las convicciones por las que, como en el caso de los africanos -¡África otra vez!-, se han dejado literalmente la vida.

Publicado en La Voz de Galicia, 18.octubre.2014

Telenovela electoral

Escrito por Paco Sánchez
12 de octubre de 2014 a las 9:54h

Brasil se la juega. O insiste en la deriva de Lula con consecuencias similares a las de Venezuela, Bolivia y Argentina -pobreza progresiva y marginalidad internacional- o decide seguir siendo Brasil. Cuando parecía que la actual presidenta se llevaría la elección, la muerte del candidato socialista cambió todo. Le sustituyó Marina Silva, antigua militante del PT, partido de Dilma Rousseff, y enseguida se disparó en las encuestas. Nadie pensaba siquiera en el candidato conservador, hundido en porcentajes residuales. Dilma y la maquinaria del PT, con zafiedad salvaje, volvieron toda su artillería contra Marina. Terminaron enredándola y el domingo, el antes descartado Aecio Neves adelantó a la carismática Marina y disputará la presidencia con Dilma en la segunda vuelta.

Neves, que también parece salido de una telenovela, ya va delante en las encuestas. Le apoya el partido de Marina y todo un sentimiento de hartazgo del PT: de su clientelismo, de su corrupción. El último escándalo, el de la Petrobras, dejará pequeño cualquier otro sabido o imaginado. Me decía una periodista conocida: «Siempre he votado PT, pero esto necesita una limpieza». También lo dice la gente en la calle. Al PT le queda el Norte y el Nordeste, deprimidos y subvencionados, y poco más: en el estado de São Paulo, por ejemplo, solo ganaron en un municipio de 645.

Lula llegó a decir, con desvergonzada arrogancia, que conseguiría que saliera elegido por el PT hasta un poste. Todo un continente está atento, temeroso. Pero por mucha fuerza que exhiba la maquinaria de Lula, Brasil no es Venezuela ni Bolivia. Ni siquiera Argentina. Su sociedad es fuerte y sus instituciones funcionan.

La Voz de Galicia, 11.septiembre.2014

Don Álvaro

Escrito por Paco Sánchez
12 de octubre de 2014 a las 9:52h

Vi por primera vez a Álvaro del Portillo en la Semana Santa de 1979, no recuerdo exactamente qué día, pero quedaron grabados en mi memoria la expresión casi ensoñadora de su rostro y su tono conmovido cuando contestó a un chaval que le preguntó, no sé si literalmente, qué esperaba para el año 2000. «Pax Christi in Regno Christi», respondió, con una emoción que difería completamente de sus demás intervenciones en aquella tertulia con universitarios. Y en efecto, se fue a gozar de la Paz de Cristo en el Reino de Cristo el 23 de marzo de 1994.

Ocho años antes de esta fecha, pude pasar con él casi una semana cerca de Segovia. Probablemente, fueron los días más felices de mi vida, el tiempo en que me sentí más cerca del cielo, porque Álvaro del Portillo, con su sola presencia, avecinaba a Dios. Se me hicieron muy cortos y, al terminar, me sorprendí preguntándome por qué no quería irme, por qué estaba tan a gusto allí y deseaba que durara siempre. Cuando alguien me pidió una impresión rápida de esos días, le dije que no sabría resumirlos. Un título como «Vivir para los demás» serviría, pero poco, porque lo decisivo fue que salí con una idea infinitamente más amable y grande de Dios. Algo que me parecía imposible, porque pensaba que no podía crecer lo que ya era infinito.

La Iglesia, por deseo expreso del papa Francisco, desea proponer su vida como ejemplo, por eso hoy le beatifican en Madrid, donde nació. Supo dejarse querer por Dios y, olvidado de si mismo, corresponderle en los demás, con una siembra de paz y de alegría, de comprensión, que se desborda en cientos de miles de personas del mundo entero y da vida a una multitud creciente de iniciativas sociales.

La Voz de Galicia, 27.septiembre.2014

Rencor

Escrito por Paco Sánchez
21 de septiembre de 2014 a las 17:48h

Comunicar una habitación con otra implica abrir una puerta o derribar un muro. En el primer caso, se libera el acceso, se facilita el intercambio. En el segundo, se integra en un solo espacio. Comunicar significa siempre eso: unir, integrar, hacer que los diversos se conozcan y comprendan mediante la creación o el subrayado de ámbitos comunes. De modo que no puede llamarse comunicación al conjunto de acciones destinadas a desunir, enfrentar, odiar. Sin embargo, pese a disponer de medios más potentes y accesibles que nunca, la incomunicación se ha asentado en nuestras sociedades supuestamente hipercomunicadas.

En los periódicos, en las radios, en las televisiones y en las redes sociales -con esta gradación ascendente-, se palpa una cultura del rencor al comentar los sucesos internacionales, los nacionales e incluso las menudencias locales. El diccionario define ‘rencor’ como «resentimiento arraigado y tenaz». Sin duda, se trata de un vicio poco inteligente, como mínimo. En los conflictos nacionalistas, por ejemplo, los dos lados tienden a alentar el rencor, hasta que se enquista y termina en la toma de rehenes: pase lo que pase, como en el referendo escocés, siempre queda un montón de gente atrapada y se eleva unos grados el nivel de resentimiento. El problema escocés no se ha zanjado.

Con Cataluña, se produzca o no la consulta, ocurrirá lo mismo. Ya es demasiado tarde. Las estrategias de incomunicación funcionaron a toda máquina alimentadas por el fuel del resentimiento. El daño está consumado. Medrará el rencor. Una parte se sentirá inevitablemente atrapada, porque se ha incumplido el primer fin de la comunicación: compartir, poner en común, hacer comunidad.

Publicado en La Voz de Galicia, 20.septiembre.2014

Fargo

Escrito por Paco Sánchez
13 de septiembre de 2014 a las 9:15h

Este verano el periódico se ha llenado de héroes. Ayer mismo recogía el relato, conmovido desde ambas partes, de cómo Antonio y Saray Pena, padre e hija, salvaron de una muerte segura a Nicanor González. «Pasamos mucho miedo y aún no hemos sido capaces de dormir bien», dicen. Por eso son héroes: porque no tuvieron miedo al miedo y arriesgaron su vida, no por divertimento o por buscar la fama, sino por otra persona. Pensaron que estaban obligados a intentarlo, pese a las posibles consecuencias. El heroísmo verdadero nada tiene que ver con la temeridad, sino con la convicción de deberse a los demás. Y por eso resulta tan necesario para la política.

La política muere cuando desaparece esa convicción en la gente corriente, cuando trabajamos y nos divertimos, cuando vivimos solo para nosotros mismos. Una sociedad sin héroes de lo cotidiano no se sustenta, no llega a formar una verdadera comunidad, integrada y con capacidad de salir adelante. Una sociedad así se diluye o se convierte en mera masa y, como decía muy bien ayer El Roto, «cuando los hombres se hacen masa, los demagogos los hornean». Genial.

Atravesamos un tiempo de falta de confianza en la política, un tiempo inestable en el que parecen mandar poderes oscuros, diabólicos y ocultos, que someten a nuestros gobernantes y manejan a su antojo los medios de comunicación. Una etapa de fácil desconcierto, pronta a la desesperanza y a la inquietud, porque a veces no se entiende nada y no se sabe qué pensar, cómo reaccionar, qué hacer para enderezar este ambiente corrupto y desintegrador. La clave radica en el heroísmo de la gente corriente, en el suyo y en el mío. Lo cuenta muy bien Fargo. Excelente serie.

Publicado en La Voz de Galicia, 13.septiembre.2014

 

A salvo

Escrito por Paco Sánchez
6 de septiembre de 2014 a las 9:12h

Ayer hice recuento. Los números asustan. Resumiendo mucho, en los últimos cuatro meses se están vendiendo más cazas, tanques y misiles que en los años anteriores. Unos deciden armar a terceros y otros con presupuestos de armamento habitualmente bajos -los países nórdicos, por ejemplo- deciden que su área se ha vuelto peligrosa e incrementan sus gastos militares. Las noticias de esta índole son casi diarias. Se prevé un buen año para la industria armamentística. Lo necesitaba.

En el 2012 su facturación cayó por primera vez, pese al fuerte rearme chino en el que se excusan ahora los japoneses para incrementar también sus compras. Los datos del 2013 no habrán sido mejores. Causantes: la retirada americana de Irak y la crisis económica europea. Una y otra supusieron un notable recorte en el gasto militar a ambos lados del Atlántico. Con el agravante de que, en el comercio legal, Europa y Estados Unidos trabajan con severas restricciones a la exportación, de modo que unos son los principales clientes de los otros y viceversa. Por eso en estos dos últimos años se están revisando los criterios para las ventas internacionales de este tipo de equipos. Revisarlos significa, claro, flexibilizarlos. Lo pide a su Gobierno el sector alemán y los sindicatos -cien mil empleos directos-, por ejemplo. Y Obama se lo ha prometido a los suyos, con el pretexto de que tienen que mantener la capacidad innovadora y la base consolidada ejército/industria/ciencia.

Ya estarán todos tranquilos: el Estado Islámico les permite armar a los kurdos y a quien haga falta y Rusia les ha hecho el trabajo con los países nórdicos y con los de su frontera. Enhorabuena a todos. El cuatro por ciento del PIB mundial sigue a salvo.

La Voz de Galicia, 6.septiembre.2014

Vídeos como espadas

Escrito por Paco Sánchez
30 de agosto de 2014 a las 9:10h

Llegarán más vídeos con remite EI y reproducirán aberraciones semejantes a la decapitación de James Foley. Porque el vídeo es un arma. Robert Kaplan ha hecho un análisis del de Foley y concluye que se trata de una producción audiovisual impecable, perfectamente ensayada y repleta de elementos simbólicos -desde el color de las vestimentas de ambos protagonistas, hasta el hecho de que se trate de una decapitación con un cuchillo pequeño, pasando por el cuidado acento británico del verdugo- dispuestos para transmitir un mensaje global y nítido: «Ganaremos porque no reconocemos vuestros límites, porque estamos dispuestos a todo».

¿Por qué ese mensaje dirigido a una audiencia encabezada por los ciudadanos estadounidenses y los musulmanes contrarios al EI? Porque las guerras han cambiado mucho y no solo mueren más civiles que soldados, también la percepción de los civiles resulta decisiva para ganar o perder. Quieren meternos miedo, porque nos tienen por pusilánimes, acobardables y faltos de coraje, más propensos a retirar nuestras tropas que a defender libertades propias o ajenas. Ya en la primera guerra del Golfo, Sadam Hussein pensó que Bush padre daría la vuelta obligado por su opinión pública, en cuanto recibiera los primeros ataúdes de soldados. Pero los americanos habían aprendido la lección de Vietnam, así que dejaron de televisar sus guerras. Entonces bastaba con controlar la televisión. Ahora resulta casi imposible controlar. Llegarán más vídeos y habrá que plantearse cómo recibirlos. Esta vez no lo hemos hecho bien ni desde los medios ni desde las redes. No hacía falta dañar nuestra memoria con imágenes: bastaba con saber qué había pasado y por qué.

Publicado en La Voz de Galicia, 30.agosto.2014

Veo que ya ha llegado otro vídeo. Pues nada…